¿Qué es la dermatitis atópica?
La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel. En la dermatitis atópica, la piel no realiza su función de protección resultando en una piel muy sensible, seca y que se irrita con facilidad.
Se caracteriza por la aparición de eccema y enrojecimiento que causa mucho picor.
Es una enfermedad más común en bebés y niños, entre el 10 – 12% de los niños sufren esta patología, que suele desaparecer en la adolescencia en la mayoría de los casos.
No es una patología contagiosa y aparece relacionada con otras enfermedades como rinitis, conjuntivitis o asma.
¿Cuáles son los síntomas de la dermatitis atópica?
Los principales síntomas que caracterizan esta enfermedad son:
- Sequedad en la piel
- Picor
- Eczema
- Enrojecimiento
Hay que destacar que los síntomas no son constantes, sino que aparecen en brotes alternados con periodos de remisión. Los síntomas suelen empeorar en invierno y mejorar en verano, mientras que en primavera y otoño se suelen dar brotes.
Los eccemas tienden a aparecer en la cara, torso y extremidades en el caso de los bebés. Mientras que en niños y adultos, además, aparecen también en el cuello, rodillas y pliegues de los brazos.
Causas de la dermatitis atópica
La principal causa de aparición de esta enfermedad es genética. Si uno de los padres la padece, el niño/a tiene un 30% de posibilidades de sufrirla también. Mientras que si ambos padres padecen de dermatitis atópica, las probabilidades aumentan al 70%.
Otra causa que puede producir la aparición de esta afección es alguna alteración en el sistema inmunológico.
Asimismo, la edad de la madre también puede influir en la aparición de dicha enfermedad. Cuanto mayor sea la edad de la madre, mayor es el riesgo de que el niño/a sufra dermatitis atópica.
Además, el clima también puede afectar a la aparición de la dermatitis atópica. Si el ambiente es frío y contaminado, las probabilidades de padecer esta enfermedad aumentan.
Igualmente, existen factores que pueden agravar los síntomas pero que no son desencadenantes, como por ejemplo:
- El estrés, influye de forma muy negativa aumentando el picor.
- Las alergias.
- Determinados tejidos como la lana y el nylon.
- El tabaquismo.
- El insomnio.
- El níquel, metal común que se encuentra en joyas.
En nuestro próximo artículo os daremos consejos para convivir con la dermatitis atópica.
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